Graciela, la parrilla argentina que desembarcó en el West Village de Nueva York
El 14 de julio de 2026, Pablo Rivero abrió Graciela en el barrio neoyorquino de West Village, su primera propuesta gastronómica fuera de Argentina. Rivero es el creador de Don Julio, la parrilla de Palermo que se convirtió en una de las referencias de la gastronomía porteña. Con Graciela, exporta ese modelo al mercado de Manhattan con un precio promedio de 130 dólares por comensal.
El corazón del local es una parrilla a leña construida a medida que funciona con carbón de quebracho blanco importado directamente desde Argentina. La elección no es cosmética: el quebracho aporta una combustión limpia y un calor constante que define el resultado de los cortes. La carta incluye ojo de bife, asado de tira, entraña, bife ancho y milanesas napolitanas. Las entradas son empanadas de espinaca y queso y fainá, y el cierre es flan con dulce de leche. La cava tiene 80 etiquetas argentinas.
El restaurante tiene capacidad para 140 comensales: 100 en la planta baja y 40 en una bodega ubicada en el subsuelo. A pesar de haber abierto el 14 de julio, los turnos estaban agotados por más de dos semanas en OpenTable al momento de conocerse el lanzamiento.
Para garantizar que la experiencia sea reconocible desde el primer turno, Rivero trajo desde Buenos Aires a Nicolás Stadnitski, el maestro parrillero de Don Julio. La cocina está a cargo de Victoria Degiorgio, chef ejecutiva con trayectoria en El Preferido, otro restaurante de referencia en el circuito porteño.
El West Village es uno de los barrios más exigentes de Nueva York en materia gastronómica. Concentra restaurantes de cocina italiana, francesa y americana con tickets similares o superiores. Graciela apunta al segmento premium y busca posicionar a la parrilla argentina como una opción de alto valor en un mercado que ya conoce la cocina latinoamericana pero raramente la ve en ese rango de precios. El valor de 130 dólares por persona la ubica en una categoría donde la competencia es intensa y las expectativas, altas.
Lo que resta por ver es si la demanda se sostiene una vez que pase el entusiasmo inicial. En Nueva York, el desempeño a mediano plazo define si una propuesta se instala o se convierte en otra apertura efímera.
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