Vacunas del primer año de vida: máximos históricos en 2025 y refuerzos escolares rezagados

Las cinco vacunas del primer año de vida superaron el 90% de cobertura en 2025, máximo histórico según el NOMIVAC del Ministerio de Salud: BCG llegó al 95,8% y Hepatitis B neonatal al 92,4%. Sin embargo, los refuerzos para niños de 5 a 11 años no alcanzan el 60%: la triple viral está en 54,8% y otros esquemas muestran cifras similares. La brecha entre bebés bien cubiertos y escolares rezagados es la principal deuda del calendario sanitario.
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Las cinco vacunas que el Ministerio de Salud de la Nación usa como indicadores del primer año de vida superaron el umbral del 90% de cobertura en 2025, el nivel más alto de los últimos años. El Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC) muestra que la BCG llegó al 95,8%, la Hepatitis B neonatal al 92,4%, la Quíntuple primera dosis al 91,9%, la IPV primera dosis al 91,3% y el Neumococo primera dosis al 90,4%.

Los avances interanuales son notables. La BCG subió 8,7 puntos porcentuales respecto de 2024, cuando marcaba 87,1%. La Hepatitis B neonatal ganó 9,4 puntos desde el 83% del año anterior. Ambas registraron máximos históricos dentro del sistema NOMIVAC.

Sin embargo, los datos del calendario completo muestran una brecha que preocupa a los técnicos del área. Los refuerzos destinados a niños de 5 a 11 años no alcanzaron el 60% en ninguno de los esquemas medidos. La Triple Viral pasó del 46,7% en 2024 al 54,8% en 2025, la Triple Bacteriana Celular subió de 46,3% a 58,3%, la IPV/Salk de 47,5% a 57,2% y la Varicela de 45,8% a 56%. Todos los indicadores mejoraron, pero ninguno se acerca al 90% que la Organización Panamericana de la Salud considera el umbral mínimo para la inmunidad de grupo.

La distancia entre el primer año de vida —donde la cobertura es histórica— y la edad escolar —donde el rezago es persistente— responde a causas estructurales. Los vacunatorios tienen mayor contacto con los bebés a través de los controles de puericultura. En cambio, el refuerzo en escolares depende de que las familias vuelvan a los centros de salud o de que las campañas lleguen a las escuelas, un mecanismo que no siempre se activa con la misma regularidad ni en todos los distritos.

Otras franjas del calendario también mostraron mejoras. La cobertura del Virus del Papiloma Humano (VPH) subió en mujeres del 55,5% al 61,2% y en varones del 50,9% al 56,5%. La vacuna contra el Virus Sincitial Respiratorio (VSR) en embarazadas de 32 a 36 semanas pasó del 67,8% al 74%, acercándose a las metas de protección materno-infantil.

El panorama de 2025 confirma que el sistema puede ganar cobertura cuando hay estrategias sostenidas. Pero la brecha entre el inicio del calendario y los refuerzos en edad escolar sigue siendo estructural: cerrarla requiere tanto disponibilidad constante de vacunas como mecanismos activos para que los chicos completen su esquema más allá del primer año de vida.

¿Qué cambios en la estrategia de vacunación escolar podrían acercar la cobertura de los refuerzos al nivel que ya alcanzan las vacunas del primer año de vida?

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