Qué significa "farmear aura", la expresión que usan niños y adolescentes
Si escuchaste "farmear aura" en casa y no entendiste nada, no es un problema de edad: es un fenómeno lingüístico con raíces concretas que vale la pena conocer.
El verbo "farmear" viene del inglés to farm, un término del mundo de los videojuegos que describe la acción de acumular recursos mediante la repetición de ciertas acciones. "Aura", por su parte, fue resignificado por las redes sociales como una especie de puntuación imaginaria que mide qué tan admirable, carismática o segura resulta una persona. Combinados, "farmear aura" equivale a hacer o decir algo con la intención de ganar prestigio o proyectar una imagen positiva ante los demás.
Íñigo Santidrián Solana, filólogo y profesor de secundaria, señala que la expresión "no necesariamente describe algo admirable: muchas veces se usa de manera irónica para referirse a alguien que intenta parecer especialmente interesante, valiente o épico". Lo que le resulta significativo, agrega, "no es tanto la expresión concreta, sino comprobar cómo los jóvenes crean, adaptan y trasladan palabras de un ámbito a otro".
Yolanda del Peso, de la plataforma de aprendizaje Preply, destaca que este tipo de términos muestra que conocer una lengua "va mucho más allá de aprender vocabulario y gramática" e implica comprender los códigos culturales de quienes la usan. Las redes sociales y los videojuegos, subraya, "aceleraron muchísimo este proceso, agilizando los cambios del vocabulario cotidiano".
El fenómeno también se trasladó a los espacios físicos. Las llamadas "batallas de farmear aura" son competencias informales, muchas veces humorísticas, en las que dos o más personas intentan demostrar quién transmite más carisma, originalidad o actitud. No hay golpes ni rap: los "gestos, expresiones y palabras virales" son las herramientas, según Santidrián Solana.
Desde una perspectiva evolutiva del lenguaje, el filólogo recuerda que cada generación desarrolló expresiones propias para identificarse con sus pares y diferenciarse del mundo adulto. En Argentina circularon en su momento "qué copado", "estar en la pomada" o "emperifollarse". "Hoy algunas de aquellas expresiones resultan graciosas o antiguas, pero para quienes las usaban eran perfectamente naturales", señala.
Un documento de UNICEF sobre vínculos entre pares aporta contexto: en la adolescencia los jóvenes buscan la compañía de quienes comparten sus experiencias y necesitan sentirse aceptados por gente de su misma edad. El lenguaje compartido es una de las formas en que ese sentido de pertenencia se construye.
¿Recuerdas alguna expresión de tu propia adolescencia que hoy suene igual de extraña? Contalo en los comentarios.
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