Rollitos vietnamitas frescos: sin freír, con langostinos y salsa de maní
El nombre completo de estos rollitos en vietnamita es gỏi cuốn, que se traduce literalmente como "rollos de ensalada". Son una preparación tradicional de Vietnam, asociada a la estación cálida: frescos, livianos y con pocos pasos de cocción, se adaptan bien a quienes quieren comer algo elaborado sin encender el horno ni pasar tiempo frente a la hornalla.
La base es una oblea de papel de arroz. A diferencia de la versión frita conocida en Occidente como rollito nem, la oblea no va al aceite: se hidrata apenas unos segundos en agua caliente hasta que se vuelve flexible, y ahí mismo se rellena. El interior lleva langostinos y verduras crudas. Una vez enrollado, el rollito se sirve frío, sin pasar por ninguna fuente de calor adicional.
El punto técnico más importante del proceso es el manejo de la oblea. Humedecerla en exceso la vuelve frágil y se rompe al enrollar; si se hidrata poco, queda rígida y no cierra bien. El truco consiste en sacarla del agua en el momento justo, antes de que esté completamente blanda, y dejar que termine de ablandarse sola sobre la mesada mientras se dispone el relleno.
La salsa de maní es el acompañamiento clásico. Complementa los sabores neutros de la oblea y las verduras, y aporta la parte más intensa del plato. En Vietnam se sirve aparte, para mojar cada rollito al momento de comerlo.
El resultado es un plato visualmente cuidado, con el relleno visible a través de la oblea traslúcida. Se puede preparar con anticipación y conservar en frío hasta el momento de servir, lo que lo hace práctico tanto para una comida cotidiana como para recibir gente.
¿Probaron alguna vez los gỏi cuốn o prefieren los rollitos fritos de siempre?
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