Verónica vende dos plantas y traspasa 225 empleos para cubrir parte de su deuda
Verónica, láctea fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y con producción en Santa Fe, busca desprenderse de dos de sus tres plantas para hacer frente a una deuda que al 30 de junio de 2026 ascendía a 118.496 millones de pesos.
La planta de Clason pasaría a manos de Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares, mientras que la de Suardi sería adquirida por Copalac S.A.S. en 6,5 millones de dólares. Ambas operaciones, incorporadas al expediente del concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17, incluyen la transferencia del inmueble, la maquinaria y los activos vinculados a cada establecimiento. Los 225 empleados de esas plantas quedarían a cargo de las sociedades compradoras.
Las dos firmas ya operaban en esos galpones bajo contratos de fasón, un esquema en el que una compañía produce en instalaciones ajenas usando sus equipos. Copalac comenzó a utilizar Suardi el mes pasado, reactivando una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad. En Clason, Lacterra firmó un contrato similar en julio, aunque la producción aún no arrancó porque las instalaciones estaban siendo acondicionadas, paralizadas desde enero.
La Justicia solicitó que la empresa acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, y que explique los criterios con que las eligió, sus antecedentes comerciales y financieros, y si hubo otras ofertas consideradas.
La venta no alcanzaría para sanear el balance. Los 15,5 millones representan cerca del 20% del pasivo total. La deuda está compuesta por obligaciones comerciales (26.861 millones de pesos), fiscales y previsionales (76.245 millones), laborales (10.357 millones), financieras (4.211 millones) y otros conceptos menores.
La tercera planta, en Lehmann, permanece sin actividad. Cuenta con 112 empleados y la empresa evalúa alternativas para reactivarla.
Entre los factores que la compañía atribuyó a su situación figuran una caída del 26,5% en los volúmenes de venta en 2025 (de 94.798 a 69.692 toneladas) y pérdidas de 28.549 millones de pesos en su último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el período anterior. Desde enero la empresa no abona salarios.
¿Puede la venta de dos plantas y el ingreso de nuevos operadores alcanzar para estabilizar una empresa con más de un siglo de historia en el sector lácteo argentino?
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