El hotel boutique de Recoleta que construyó su identidad alrededor del vino argentino
La entrada ya anticipa de qué se trata el lugar. Una puerta de seis metros de madera de roble francés, construida con los toneles que alguna vez guardaron vino, espera sobre la avenida Quintana en Recoleta. Pesa lo suficiente como para que haga falta ayuda para abrirla.
Del otro lado hay 29 habitaciones distribuidas en distintas categorías, ninguna igual a la de al lado. Las bañeras fueron talladas en Mendoza a partir de una sola pieza de madera; no hay dos con la misma forma. En el piso doce, dos dúplex tienen terraza propia con vista hacia la Basílica del Pilar. Las habitaciones del sexto piso suman sauna seco privado. Desde mayo de 2026 el hotel avanza en una reforma piso por piso que busca mantener la estética que lo caracteriza.
El bar de vinos, llamado Verdot, tiene como centro una cava climatizada de cuatro metros de largo por tres de altura con cerca de 300 etiquetas de Mendoza, Salta, San Juan, Patagonia y La Rioja. Ofrece catas guiadas por sommeliers, tanto privadas como para grupos de hasta 50 personas. Abre de mediodía a medianoche.
La propuesta gastronómica incluye también Rufino, una parrilla que funciona solo para la cena y se abastece en parte de una huerta propia ubicada en el subsuelo del edificio. La carta de cocina está a cargo de un especialista en cocina patagónica; la de tragos la firma el bartender de Florería Atlántico, bar que integró el ranking mundial de los 50 mejores del mundo.
En el piso ocho hay spa con pileta climatizada, sauna seco y de vapor, y sala de masajes. El hotel también pone a disposición de sus huéspedes una sala de reuniones con videoconferencia sin cargo adicional, algo poco habitual en la hotelería de la zona.
Cerca del 80% de los huéspedes son extranjeros, principalmente estadounidenses, con mayor presencia europea durante el invierno del hemisferio norte. La estadía promedio ronda una o dos noches. En 2025, el hotel quedó en el puesto 14 del ranking Top 20 Hotels in South America de los Readers' Choice Awards de Condé Nast Traveler, segundo entre los argentinos de la lista.
El barrio inmediato suma atractivos propios: la avenida Alvear conserva palacios de principios del siglo XX, y a pocas cuadras están el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte Decorativo.
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