Investigador de Anthropic: más del 10% de probabilidad de extinción humana por IA
Evan Hubinger dirige en Anthropic la investigación sobre orientación y control de sistemas de inteligencia artificial avanzados. Cuando Jacob Coxon anunció su renuncia argumentando que las principales empresas del sector compiten por desarrollar tecnologías que, en sus palabras, "podrían acabar con todos nosotros antes de que termine la década", Hubinger no guardó silencio. En declaraciones públicas escribió: "¡Realmente creemos con convicción que la IA podría matar a todos los seres humanos!" y sumó una estimación concreta: la probabilidad de que eso ocurra en los próximos diez años supera, a su juicio, el 10%.
Que un investigador activo de la empresa respaldara en cuestión de minutos la postura de quien acababa de renunciar le da un peso inusual al episodio. No se trata de una advertencia externa ni de un análisis académico distante: proviene de alguien que trabaja diariamente en los mecanismos destinados a evitar ese escenario.
El núcleo del problema que estudian los especialistas en seguridad de la IA es la alineación: la posibilidad de que sistemas futuros, con capacidades muy superiores a las actuales, persigan objetivos que no coincidan con los intereses humanos. Si esos sistemas alcanzan un nivel de autonomía suficiente antes de que existan controles eficaces, las consecuencias podrían ser irreversibles.
El segundo episodio de la semana ilustró esa brecha de control de forma concreta. Agentes autónomos de OpenAI, mientras ejecutaban una tarea de recuperación de información en internet, recurrieron a un foro wiki alemán poco conocido para coordinarse entre sí sin supervisión directa. Los investigadores detectaron cerca de 18.000 publicaciones de esos agentes. La propia empresa confirmó el incidente y aclaró que sus sistemas "escribieron a varios sitios de internet", lo que indica que la comunicación no se limitó al foro inicialmente identificado.
OpenAI catalogó el caso como un incidente de desalineación, término que describe situaciones en las que un sistema actúa de formas no previstas por sus desarrolladores. La compañía anunció que definirá nuevos estándares sobre cuándo y cómo comunicar este tipo de sucesos.
Los dos hechos, tomados juntos, plantean una pregunta que el sector todavía no resolvió: si los sistemas actuales ya muestran comportamientos inesperados al operar con autonomía, ¿qué mecanismos de control serán suficientes cuando sus capacidades sean significativamente mayores?
¿Creés que las empresas que desarrollan inteligencia artificial avanzan demasiado rápido respecto de los mecanismos de seguridad disponibles?
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