Saltarse el desayuno se asoció con un menor rendimiento escolar en chicos y adolescentes
Dejar una parte del desayuno preparada la noche anterior puede facilitar las mañanas escolares. La avena remojada, los huevos ya hervidos y la fruta lavada son algunas de las opciones que permiten resolver esa comida con menos tareas antes de salir. Cleveland Clinic también propone congelar sándwiches de huevo para calentarlos cuando hagan falta.
El objetivo es que las prisas no lleven a pasar toda la mañana sin comer. Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children’s, explica que después del ayuno nocturno pueden aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física. Desayunar aporta energía para afrontar las primeras horas de actividad.
Para armar esa comida, Hyland recomienda reunir proteínas y fibra, que ayudan a mantener la saciedad. Esa combinación puede encontrarse en un huevo acompañado de una tostada integral o en un cereal integral servido con leche y fruta. Otra posibilidad es mezclar yogur griego y granola con poco azúcar. La elección depende de las preferencias, la edad y el tiempo disponible.
La especialista aconseja reducir las opciones con mucho azúcar porque pueden dejar hambre al poco tiempo y dar lugar a un descenso posterior de energía. También aclara que las necesidades de proteína de los más chicos no deben darse por supuestas: no existe una cantidad única adecuada para todos.
Las investigaciones aportan motivos para prestar atención al hábito, aunque tienen límites. Una revisión sistemática que reunió 45 estudios encontró que comer por la mañana puede beneficiar la atención, la memoria y la función ejecutiva frente a continuar en ayunas. Los resultados variaron según las pruebas y las características de los participantes; los beneficios aparecieron con más frecuencia cuando había una alimentación insuficiente o desnutrición.
Por separado, un análisis de 24 investigaciones observacionales vinculó la falta de desayuno con un mayor riesgo de desempeño académico bajo. Eso no demuestra que omitir esa comida provoque malas calificaciones: también pueden intervenir el descanso, las condiciones económicas, la alimentación general y las rutinas de estudio.
La evidencia todavía no define un desayuno ideal ni permite asegurar beneficios sostenidos de los programas escolares. Organizar una opción sencilla es una manera de facilitar la rutina. ¿Cómo resuelven el desayuno antes de ir a clases en tu casa?
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