La hipertensión afecta a más de un tercio de los adultos en la Argentina
Tomarse la presión periódicamente permite conocer un dato de salud que no siempre se refleja en cómo se siente una persona. La hipertensión puede desarrollarse sin molestias evidentes en sus primeras etapas. Por eso, esperar a que aparezca algún síntoma deja abierta la posibilidad de que el problema avance sin ser detectado.
La medición es un procedimiento sencillo, no produce dolor y demanda poco tiempo. Su utilidad está en identificar la presión elevada antes de que se manifiesten complicaciones. La ausencia de malestar no permite saber si los valores están bajo control: para conocerlos, hace falta medirlos.
Ese seguimiento se complementa con cuidados cotidianos. Reducir la cantidad de sal que se consume, sostener una alimentación equilibrada, hacer actividad física de manera regular y atender el estrés crónico son medidas que contribuyen al cuidado de la presión arterial. La hipertensión puede controlarse y, en muchos casos, prevenirse.
La necesidad de incorporar estos cuidados se refleja en las cifras argentinas. El Registro Nacional de Hipertensión Arterial indica que el 36,3% de los adultos mayores de 18 años tiene esta condición. Son cerca de 12 millones de personas, de las cuales casi cuatro de cada diez desconocen su diagnóstico.
También existe una dificultad para alcanzar el control entre quienes ya reciben tratamiento: apenas alrededor del 44% mantiene sus valores controlados. Detectar la hipertensión y conseguir que la presión se mantenga en niveles adecuados son, por lo tanto, dos aspectos centrales del seguimiento.
El alcance del problema excede a la Argentina. El segundo informe mundial sobre hipertensión arterial de la Organización Mundial de la Salud, publicado en 2025, señala que 1.400 millones de adultos viven con presión elevada. Solo uno de cada cinco la tiene controlada.
Con el tiempo, la hipertensión puede deteriorar las arterias y afectar órganos vitales, con consecuencias como infartos y accidentes cerebrovasculares. Los controles periódicos permiten reconocer una condición que puede avanzar sin señales claras y forman parte de la prevención de esas complicaciones.
¿Qué lugar tienen los controles de presión en tu rutina de cuidado?
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