Dormir suficiente y sumar fibra y movimiento ayudan a cuidar la salud desde la mañana
Preparar la ropa o dejar organizado el desayuno la noche anterior puede reducir las exigencias al levantarse y ayudar a preservar el descanso. Si la alarma empieza a sonar más temprano, pero la hora de acostarse sigue igual, el tiempo de sueño se acorta. Por eso, organizar una mañana saludable también implica revisar cómo termina el día previo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades indican que las personas de 18 a 60 años necesitan dormir al menos siete horas por noche. Entre los 61 y los 64 años, recomiendan entre siete y nueve horas. El descanso forma parte del cuidado cotidiano, junto con la alimentación, la actividad física y el bienestar mental.
Al despertar, las demandas laborales y los mensajes pueden resultar abrumadores para algunas personas. La nutricionista Serena Pratt propone dedicar unos minutos a recuperar la calma antes de comenzar las obligaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye entre sus herramientas prestar atención a la respiración, hacerla más lenta y volver a conectarse con el entorno.
Después del desayuno, una caminata corta o una pausa para estirarse permiten interrumpir el tiempo sentado, señaló el médico Scott Nass. La OMS sostiene que reemplazar parte del sedentarismo por movimiento, aunque sea ligero, ofrece beneficios. Para los adultos, recomienda acumular entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, o su equivalente vigoroso: no es necesario concentrarla toda al comenzar el día.
En la mesa, la avena, las frutas y las semillas son alternativas para incorporar fibra. Pratt explicó que este nutriente ayuda a conservar la barrera intestinal y una microbiota saludable. Conviene aumentar su consumo de manera progresiva, porque un cambio brusco puede generar molestias digestivas. Las legumbres, las verduras y los cereales integrales permiten continuar ese aporte en otras comidas.
Estas prácticas integran una estrategia general de prevención. La inflamación es una respuesta del organismo ante lesiones e infecciones, pero puede afectar tejidos sanos cuando persiste. La relación entre una alimentación rica en fibra y menores indicadores inflamatorios sigue en estudio; no supone un resultado asegurado.
Si hay síntomas persistentes, dificultades para dormir o estrés que altera la vida cotidiana, corresponde consultar a un profesional. ¿Qué cambio podrías incorporar a tu mañana?
Mejores Noticias
Justo Ahora