Pymes argentinas aceleran su salto a la inteligencia artificial

Un relevamiento muestra que el 42% de las pymes argentinas ya usa IA. El avance es mayor en empresas digitalizadas, aunque persisten brechas sectoriales, límites operativos y falta de capacitación.
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La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta concreta dentro de las pequeñas y medianas empresas argentinas. Según un relevamiento de FUNDAR, la Universidad Torcuato Di Tella, el Observatorio PYME y el Banco Interamericano de Desarrollo, el 42% de las firmas consultadas ya incorporó IA en alguna etapa de su operación. El dato surge de una muestra de más de 400 empresas y refleja un movimiento que, por ahora, avanza con más fuerza en tareas específicas que en cambios profundos sobre el modelo de negocio.

El estudio pone el foco en un aspecto clave: la adopción no se distribuye de manera homogénea. En muchos casos, la entrada de estas herramientas está impulsada por áreas fuertemente vinculadas al mundo digital, como marketing y contenidos, antes que por sectores operativos o productivos. En ese sentido, el uso de IA aparece más asociado a la optimización de tareas ya existentes que a la transformación integral de los procesos internos. La analista María Migliore, en diálogo con Infobae en Vivo A las Nueve, resumió el fenómeno con una frase contundente: “La inteligencia artificial ya llegó a las PYMEs argentinas”.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la brecha entre sectores. Las empresas de software e IT encabezan la implementación, con un 85% de adopción, una cifra coherente con su mayor nivel de digitalización. Muy por detrás aparecen rubros como el textil, con 47%; la metalmecánica, con 35%; y el conjunto integrado por madera y papel, química y plástico, que ronda el 30%. Esa diferencia confirma que la base tecnológica previa sigue siendo determinante para avanzar con rapidez. “Es mucho más fácil incorporar inteligencia artificial cuando las empresas ya están digitalizadas de alguna manera”, señaló Migliore, en una observación que ayuda a entender por qué algunas firmas dan el salto con menos fricción que otras.

La utilización de IA también muestra un patrón bastante claro dentro de las empresas. El 80% de las firmas que la emplean la destina principalmente a generación de contenidos, por ejemplo mediante herramientas como ChatGPT. Otras aplicaciones frecuentes son el análisis de comentarios de clientes en redes sociales y el reconocimiento de voz. En cambio, los usos más avanzados siguen siendo minoritarios. Apenas el 18% de las pymes que ya trabaja con inteligencia artificial la usa para automatizar decisiones productivas, una señal de que la tecnología todavía no se integró por completo en los procesos críticos del negocio.

El relevamiento también detalla dónde se concentra el uso interno. Más del 50% de las aplicaciones se orienta a marketing y ventas, mientras que 45% se destina a administración y gestión. En logística, el nivel de adopción cae con fuerza y apenas alcanza el 6%. La lectura es consistente: la IA avanza primero en las tareas de apoyo y todavía encuentra límites cuando se la lleva a funciones más sensibles o más complejas. En palabras de Migliore, “en todos los procesos que son de apoyo, tienen una adopción más alta. Cuando vas a funciones más operativas, por ejemplo logística, estás en un seis por ciento de adopción”.

El impacto laboral aparece como otra de las grandes discusiones abiertas. La automatización despierta dudas sobre el futuro del empleo, pero el propio estudio evita lecturas lineales. La tecnología puede reducir costos, mejorar procesos y liberar tiempo para otras funciones, aunque eso varía de un sector a otro. Además, el documento subraya que el contacto humano y las tareas de cuidado siguen siendo ámbitos donde el reemplazo total es mucho menos probable. En ese marco, la IA se presenta más como un complemento que como un sustituto absoluto.

A eso se suma un desafío que atraviesa a todo el ecosistema pyme: la capacitación. Migliore remarcó que, por ahora, la adopción es bastante intuitiva y no responde a una estrategia formal y extendida. “Hoy es muy intuitiva la adopción. Es un grupo de empleados que empieza a meterlo. No hay una política de las empresas, no hay una política del Estado tampoco, no hay capacitación, no hay fondos”, planteó. La frase resume uno de los puntos más sensibles del debate: sin formación, reglas claras y recursos, la expansión de la inteligencia artificial puede quedar concentrada en unas pocas firmas más preparadas.

En el caso de la atención al cliente, el uso de bots aparece como una de las soluciones más concretas y accesibles. Permiten responder consultas las 24 horas y sostener la disponibilidad del servicio con costos mensuales que, según testimonios recogidos en el informe, oscilan entre 50 y 200 dólares. Para muchas pymes, ese rango representa una puerta de entrada razonable a la automatización, sobre todo en contextos donde la eficiencia operativa es una prioridad.

La velocidad con la que evoluciona esta tecnología también obliga a adaptarse con rapidez. Migliore admitió que la mejora constante de estas herramientas deja a las empresas corriendo detrás de los cambios. En su visión, la IA no reemplaza por completo a las personas, pero sí puede potenciar tareas específicas y aportar valor en áreas predictivas, administrativas o de análisis. De cara a los próximos meses, el desafío para las pymes argentinas parece estar menos en decidir si incorporar o no inteligencia artificial, y más en cómo integrarla de manera ordenada, productiva y sostenible.

En definitiva, el avance de la IA en las pymes muestra una economía que empieza a reconfigurarse desde adentro, con adopciones parciales, diferencias sectoriales marcadas y una necesidad creciente de capacitación. ¿Creés que las pymes argentinas están preparadas para incorporar inteligencia artificial de manera estratégica y sostenida?
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