Azcuénaga suma alojamientos y reúne diez restaurantes a 100 kilómetros de Buenos Aires
Para organizar una escapada a Azcuénaga, conviene empezar por la reserva para comer. Este pueblo de 350 habitantes, ubicado a 100 kilómetros al noroeste de la ciudad de Buenos Aires, reúne diez restaurantes que funcionan mayormente los fines de semana. Reservar resulta especialmente necesario los domingos. Durante la semana, se puede comer en el buffet del Club Recreativo Apolo.
La oferta permite elegir entre parrilla, pastas y cocina italiana o francesa. Almacén C&T sirve carnes y picadas en la antigua Casa Terren, abierta en 1912 y recuperada por la familia Coarasa. La Porteña prepara pastas y osobuco con risotto de calabaza, mientras que Lo de Grace ofrece parrilla y pasta libre en una edificación rodeada de campo.
También están Cucina de Santo, con pastas y mariscos, y Le Four, donde la cocinera Vanesa Plaza mantiene una propuesta francesa que incluye cordero con ciruelas. La Posta y Silvestre completan parte del circuito gastronómico. En el club, el buffet a cargo de Marcelo Santander y Marcela Ronco sirve ravioles caseros y milanesas.
Quienes quieran pasar la noche tienen distintas alternativas. La Piamonte incorporó habitaciones en el edificio que ocupaba la Fonda de Sforzini de 1903, frente a la antigua estación ferroviaria. La Magnolia funciona en una casona rural; Rancho Aparte ofrece cabañas con pileta y El Nido es otra opción para alojarse. Algo más alejados se encuentran Los Vagones de Areco.
El recorrido a pie permite conocer las construcciones antiguas y llegar al campo después de unas pocas manzanas. Por los caminos rurales circulan bicicletas y motos, aunque las condiciones varían con el clima: puede haber barro o terreno seco. En los alrededores se observan liebres, vizcachas y lechuzas.
Entre las paradas del pueblo está La Moderna, una panadería fundada en 1917 donde Laura González y sus hijas elaboran galleta de campo en un horno a leña. Otra visita posible es la capilla Nuestra Señora del Rosario, inaugurada en 1907, que Ramona Lescano abre los fines de semana.
La combinación de almuerzo, caminata y alojamiento permite organizar una visita por el día o quedarse a dormir. ¿Qué elegirías conocer en una escapada a Azcuénaga?
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