Quiebra uno de los mayores aserraderos productores de pallets del país
La Justicia de Misiones declaró en quiebra a Linor SRL, el mayor productor de pallets de esa provincia y uno de los más relevantes del país. La empresa, radicada en Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes, fabricaba plataformas de madera de pino usadas para almacenamiento y logística de mercaderías.
El fallo de la doctora Adriana Fiori, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°8 de Posadas, se fundamenta en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial que Linor había alcanzado durante su concurso preventivo. A partir de ahora, el juzgado tomará control de los bienes, las maquinarias, los vehículos y las cuentas bancarias de la firma.
Unos 130 empleados quedaron a la espera de cobrar salarios atrasados y eventuales indemnizaciones, cuyo pago depende del resultado del proceso de liquidación. La empresa llegó a emplear 300 personas en su pico de actividad, en la primera década del siglo.
Las cámaras que nuclean a los aserraderos de Misiones y Corrientes, APICOFOM y Amayadap, advierten que el sector atraviesa una de sus peores crisis históricas. La caída de la construcción, que es el principal motor del mercado interno de la madera, redujo fuertemente la demanda de pallets y productos similares. Al mismo tiempo, el consumo general retrocedió y las ventas se desplomaron.
Las exportaciones tampoco ofrecen salida fácil: los costos logísticos son tan elevados que, según reconoció públicamente la empresa ACON Timber (con sede a 45 kilómetros de Azara), el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires supera lo que cuesta llevar la misma carga a China, Estados Unidos o España. Con una inflación que sigue corriendo por encima del 2% mensual y el tipo de cambio sin moverse, los márgenes se achicaron hasta hacerse inviables para gran parte del sector.
A esos factores se suman problemas estructurales: escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y limitaciones en la gestión empresarial de muchas firmas. Especialistas del rubro señalan que los aserraderos medianos y chicos, sin acceso a financiamiento para reconvertirse, enfrentan un riesgo real de desaparición.
El cierre de Linor, con 27 años de trayectoria, abre preguntas sobre cuántas fuentes de trabajo del interior pueden sostenerse cuando caen al mismo tiempo la demanda interna, la rentabilidad exportadora y la capacidad de las empresas para modernizarse. ¿Cuántos empleos más del sector forestal están en la misma situación?
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