Recetas caseras con ortiga y ajo para proteger el jardín de plagas
La primavera activa dos tipos de problemas en el jardín. Los hongos se favorecen cuando el calor y la humedad coinciden, algo típico de los meses templados. En verano, en cambio, el ambiente se vuelve más seco y eso impulsa a los insectos y los ácaros, que además encuentran mayor abundancia de frutos para alimentarse.
Para reducir esas poblaciones a un nivel que no cause daño significativo, existen preparados de elaboración casera que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) recomienda aplicar en huertas y jardines. No reemplazan a los productos químicos cuando el ataque es severo, pero funcionan bien como prevención y en los primeros estadios del problema.
Antes de preparar cualquier receta, conviene tener en cuenta tres puntos: usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica (los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para la planta), preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa, y colar bien el líquido antes de pulverizar para no tapar la boquilla del rociador.
El purín fermentado de ortiga se prepara colocando un kilo de ortiga fresca, o entre 100 y 200 gramos seca, en diez litros de agua. Se deja fermentar a la sombra entre 7 y 12 días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Antes de aplicarlo, se diluye en la misma cantidad de agua. Controla pulgones y hongos, y además aporta nutrientes al suelo. Conviene manipular la ortiga con guantes.
El macerado concentrado de ajo con alcohol combina una cabeza entera de ajo licuada con medio litro de agua y medio litro de alcohol; se deja siete días en la heladera, se filtra y se diluyen 100 ml por litro de agua al momento de usar, con un poco de jabón blanco neutro como adherente. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
Otras opciones más simples incluyen hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos (para pulgones y cochinillas), dejar reposar dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante hasta 48 horas (para pulgones y hongos), o preparar una infusión de ruda y salvia en proporciones iguales para controlar pulgones sin fermentación.
En todos los casos conviene aplicar temprano por la mañana o al atardecer, porque la radiación directa degrada los principios activos. Antes de tratar toda la planta, vale probar en unas pocas hojas. Si la plaga persiste, la frecuencia recomendada es cada siete días; como preventivo, alcanza con aplicar cada quince.
¿Alguna de estas recetas ya forma parte de tu rutina de jardín, o tenés algún preparado propio que haya dado buenos resultados?
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